Sobre las mutaciones y el desarrollo de tumores, la investigación subraya que las mutaciones en genes EGFR y KRAS también están presentes en tejido pulmonar normal (entre un 18 y 30%) y son probablemente una consecuencia del envejecimiento. Sin embargo, cuando estas mutaciones son expuestas a la polución se observan más cánceres que cuando las células no lo están, lo que sugiere que la contaminación ambiental promueve el inicio del cáncer en las células que albergan mutaciones del gen conductor.
Para los autores del estudio, el siguiente paso será descubrir por qué algunas células con mutaciones se vuelven cancerígenas cuando están expuestas a contaminantes, mientras que otras no. Y de cara al futuro, los investigadores plantean trabajar en la detección precoz y lesiones precancerosas e intentar revertirlas con medicamentos. Concluye el trabajo que dado que el consumo de combustibles fósiles va de la mano de la polución y de las emisiones de carbono, los profesionales de la oncología tienen el deber de parar la situación tanto por razones ambientales como de salu.