En tanto, la Secretaría de Medio Ambiente local (Sedema) deberá “establecer los límites máximos permisibles de ruido de las fuentes fijas y las móviles que, conforme a lo establecido en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LEGEPA) no sean de competencia federal”.
Además, el dictamen ordena que, desde el 1 de enero de 2024, tendrá que elaborarse y, en su caso, aprobar el primer mapa de ruido y deberá ser actualizado cada cinco años.
Tales modificaciones entrarán en vigor un día después de que se publiquen en la Gaceta Oficial de la CDMX.
El problema
De acuerdo con el vicecoordinador de la bancada de Morena, José Luis Rodríguez, de 2002 a 2019, la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) registró 7 mil 796 denuncias en materia de ruido y vibraciones, particularmente originadas en las alcaldías Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Iztapalapa y Coyoacán, caracterizadas por albergar restaurantes, bares, cantinas y otros giros comerciales que generan ruido.
De hecho, el ruido es el tercer problema más denunciado ante ese organismo. Tan solo en el Centro Histórico se han detectado niveles de entre 67.3 y 76.4 decibeles.
De acuerdo con el documento, las fuentes de ruido o contaminación auditiva se pueden englobar en cuatro grupos: tránsito vehicular 80%, construcciones 10%, ferrocarriles 6%, bares, musicales y otros, 4 por ciento.
También apunta que “el ruido es un problema de salud pública, pues provoca trastornos de sueño o estrés, así como ansiedad, depresión, neurosis acentuando algunos padecimientos cardiovasculares. Los especialistas han determinado que la exposición a niveles altos de ruido puede llegar a producir pérdida de audición, y en algunos casos, puede llegar a ser irreversible”.
Otras consecuencias del ruido pueden ser fatiga e inestabilidad emocional y, a largo vida, el deterioro de la salud, la calidad de vida y el desarrollo social.
A qué equivalen 65 decibeles
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una simple conversación puede superar los 60 decibeles. Si ésta se produce en un restaurante abarrotado, los decibeles pueden superar fácilmente los 70 decibeles.
El sonido del aire acondicionado puede alcanzar los 65 decibeles, y una lavadora puede llegar a los 70. En tanto, el sonido de la aspiradora puede llegar a los 75 decibeles.
Le siguen el reloj despertador, con 80 decibeles, el tráfico con 85, una podadora, con 90, una motocicleta con 95 y la secadora de cabello podría llegar a los 100 decibeles. Un concierto puede llegar a los 115 decibeles y el despegue de un avión puede alcanzar los 130 decibeles.