Coatepec, Ver.- Crece la inconformidad entre vecinos de fraccionamientos privados y no municipalizados pues las «Administraciones» o «Comités Vecinales» les imponen «exorbitantes» cuotas y reglas a los residentes.
Situaciones como la de bardear y no permitir el tráfico a otros ciudadanos además de no permitir el paso de unidades vehiculares incluso oficiales o en casos extremos, impedir la entrada a autos de vecinos que no han pagado sus cuotas, es parte del diario acontecer en algunos fraccionamientos privados de este municipio, señalaron vecinos que prefieren omitir sus nombres por temor a represalias.
Y es que, señalan como «exhorbitante» que en algunos fraccionamientos privados se impongan cuotas que van desde los 400 hasta los mil 500 pesos por casa.
La obligatoriedad del pago es «avalada» previa conformación de «Comités Vecinales» pues se les obliga a la contratación de servicios como vigilancia privada así como el mantenimiento a áreas verdes, aunque en algunos casos «con todo y ésto sí han ocurrido robos a casa habitación».
Impiden el paso hasta a la Policía
Toda vez que se escudan en que son áreas privadas, los vecinos encargados de los módulos de vigilancia, pueden seleccionar qué unidades de transporte pueden ingresar así como los horarios.
«A veces, no han dejado ni siquiera pasar a la Policía, pues una ocasión hubo un problema entre vecinos y alguien le llamó a la Policía, pero no dejaron pasar a la patrulla», señaló uno de los vecinos de un fraccionamiento privado.
Caso similar ocurre con los prestadores de servicios, pues se les impone horarios y si la «administración» del Fraccionamiento considera que no son personas de confianza, no les permite el paso por lo que algunos vecinos tienen que caminar hasta la puerta de acceso para recoger algún producto.
«Si no pagamos la cuota mensual, no dejan ingresar el correo o entrega de paquetería a nuestro domicilio, es más, nos quitan el alumbrado de la calle y tampoco realizan el servicio de poda de árboles».
Una vecina de otro fraccionamiento privado comentó que cuando dejó de pagar la cuota, los vigilantes del módulo de acceso al lugar no levantaban la pluma, por lo que ella misma debía bajar a levantar el pesado armatoste para poder ingresar con su vehículo.
Destaca un reciente caso ocurrido apenas en diciembre 2019, cuando por una diferencia en la instalación de una malla perimetral, un residente le «aventó» el carro a su vecina dentro del fraccionamiento privado.
Otro caso ocurrido en el mes de septiembre del año pasado en un fraccionamiento privado con portón eléctrico, se dió cuando se reportó una fuga de gas en un domicilio y los bomberos tardaron en poder llegar al lugar pues no había quien abriera el portón.
Los vecinos inconformes lanzan un llamado a las autoridades para que pongan atención en este tema de los fraccionamientos privados, pues es un lugar sin Ley, donde las reglas del Comité Vecinal son las que se imponen sin importar explicaciones o situaciones extremas por las que puede estar pasando una familia.