Detienen a mujer que sacrificó a su bebé por considerarlo un ‘anticristo’

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La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) detuvo a una mujer que entregó a su hijo a una secta para que fuera sacrificado.

A finales del 2012, Natalia Guerra entregó a su bebé a una secta en el sector de Colliguay, en Valparaíso, Chile, donde los miembros de este culto realizaron un ritual para quemarlo vivo.

El objetivo de este ritual era sacrificar al menor, al que consideraban un anticristo, para salvar al mundo del supuesto Apocalipsis que tendría lugar el 21 de diciembre de 2012.

Este crimen causó una gran indignación en todo Chile. Luego de la difusión del caso varios miembros de la secta huyeron.

El 1 de mayo de 2013, Ramón Castillo, líder de la secta “Antares de la Luz” y padre del lactante asesinado, se suicidó en Cuzco, Perú, cuando era seguido por la policía.

En un principio, Natalia afirmó que al momento del crimen ella estaba drogada e intentó librarse de toda responsabilidad legal, no obstante, sus declaraciones comenzaron a contradecirse.

Las investigaciones señalaron a Natalia Guerra como autora del delito, pues desnudó, ató y amordazó a su hijo de dos días de nacido a un trozo de madera, para después lanzarlo al fuego.

La jueza Deisy Machuca la condenó a 5 años de prisión sin beneficios, sin embargo, se dio a la fuga tras la difusión de esta condena en marzo de 2017.

Durante la diligencia para dar con Guerra se detectó que constantemente cambiaba de domicilio, identidad y apariencia.

Finalmente, el pasado martes 9 de julio fue localizada en una parcela ubicada en Isla de Maipo, Chile, donde se ocultaba desde hace tiempo. Aunque intentó escapar finalmente fue apresada.

Juan Pablo Pardo, jefe de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales de la Policía de Investigaciones de Chile, señaló que la captura se dio gracias a los descuidos cometidos por Guerra.

Otros miembros de la secta que fueron detenidos son David Pastén, Karla Franchi, María Pilar Álvarez, Carolina Vargas y Josefina López, quienes fueron sentenciados a tres años de cárcel por su complicidad en el asesinato.

En tanto, Guerra continuará con su condena de 5 años de prisión.